Gran artista (atmosférico) norteamericano que plasma correctamente, en sus inquietantes obras urbanas, la oposición de la luz con las oscuridad, logrando trasmitir la soledad, el miedo, el arraigo y la alienación del mundo contemporáneo; sus trabajos me recuerdan de alguna manera las pinturas de Magritte y Hopper, el cine de Lynch, la literatura de King y la música de los Pumpkins,
-¿Puedo preguntarle algo? - Quizás. - Cuando sueño, a veces recuerdo cómo volar, sólo levantas una pierna, luego levantas la otra, y no te sostienes sobre nada, y puedes volar. Y luego cuando me despierto, ya no recuerdo cómo hacerlo. -¿Y? - Lo que quiero saber es, ¿cuando duermo, recuerdo de verdad cómo volar? ¿y me olvido cuando despierto? ¿o sólo sueño que puedo volar? - Cuando sueñas, a veces recuerdas. Cuando despiertas, siempre olvidas. -Pero no es justo. -No.
Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando, quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar. Cuando el niño era niño no sabía que era niño, para él todo estaba animado y todas las almas eran una. Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada, no tenía ninguna costumbre, se sentaba en cuclillas, tenía un remolino en el cabello y no ponía caras cuando lo fotografiaban.
II
Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como: ¿Por qué yo soy yo y por qué no tú? ¿Por qué estoy aquí y por qué no allí? ¿Cundo empezó el tiempo y dónde termina el espacio? ¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño? Lo que veo y oigo y huelo, ¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo? ¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos? ¿Cómo puede ser que yo, el que soy, no fuera antes de devenir, y que un día yo, el que yo soy, no seré más ese que soy?
El hombre:
Cuando el niño era niño las manzanas y el pan le bastaban de alimento, y todavía es así. Cuando el niño era niño las bayas le caían en la mano como sólo caen las bayas, y ahora todavía; las nueces frescas le ponían espera la lengua, y ahora todavía; encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña mas alta y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aún mas grande, y siempre es así todavía. En la copa del árbol tiraba de las cerezas con igual deleite como hoy todavía; se asustaba de los extraños como todavía se asusta; esperaba las primeras nieves, y todavía las espera. Cuando el niño era niño lanzó un palo como una lanza contra el árbol y hoy vibra ahí todavía.
"Las leyes son como las telarañas, ya que si algo indefenso e insignificante cae en ellas, lo atrapan con fuerza, pero si algo grande cae en ellas, rompe la trampa y escapa."
Soy, somos, son y fueron... hay miles, y habrá cientos, que buscarán, ante todo en la calle o al final del recodo: lo que dá fuerzas, lo que aviva, y esa luz, quizás...